Dice Revilla el de Cantabria que hay que ponerse a trabajar llega el hambre.
Editorial: Debe prevalecer el interés general en España si los políticos no lo propician urge ya un "Gobierno de Concentración Nacional"
Es hora de estadistas sin contaminar. No deben llevar la batuta quienes han demostrado soberbia y prepotencia en todos lo que hacen. Y no digamos de aprovecharse en cualquier situación para engordar a los suyos.
AGENCIA MANACORNOTICIAS 21/06/2020 - 04:19:00
Los sanitarios están muy asustados y la mayoría se preparan para hacer frente a la nueva realidad. Además muchos no saben lo que está pasando en los últimos días, no se fían de los datos de contagios, ni fallecidos.

Editorial: Después de seguir de cerca casi 100 días la pandemia del COVID-19 y poner encima de la mesa el detalle de los pasos y situaciones que nos hemos ido encontrando para salir de esta pesadilla. Veo con tristeza que dejamos el Estado de Alarma con tantas incertidumbres, que el sobrenombre del Gobierno de Pepe Gotera y Otilio (chapuzas a domicilio) toma relevancia y nos sitúa en el punto de mira de quienes carecemos de rigor y certezas. Han sido muchos días para dejar de lado la improvisación, mira por donde, se ha quedado como expresión de todo lo que hacemos. Nuestra seña de identidad.

Vamos por partes, se abren los aeropuertos, puertos, trenes, carreteras, comunicación entre comunidades autónomas y se pide desde el Gobierno que seamos la población quienes marquemos los protocolos de convivencia. Distancia social, mascarilla, lavado de manos, prudencia en bares, restaurantes, discotecas, bodas, comuniones, fiestas de cumpleaños, conciertos, lugares de ocio, supermercados, relaciones sociales en general. Hubo confinamiento por unas razones sanitarias y ahora se suelta la mano por completo. La movilidad ha dejado de ser competencia del mando único.

Dice Europa que para dejarnos el dinero que necesitamos (estamos en bancarrota, arruinados, en suspensión de pagos), tenemos que tener un presupuesto y buscar un consenso político amplío.

Dice Revilla el de Cantabria que hay que ponerse a trabajar porque si no después de la pandemia del virus vendrá la del hambre. Asegura este señor que la economía debe funcionar sin más dilación. Recuerda los protocolos ineludibles, pero hay que salir y enfrentarse al coronavirus, cada uno sabe lo que tiene que hacer. De nuevo no tenemos personas que se encarguen de filtrar quienes contagian en aeropuertos, puertos, trenes, carreteras, comunicación entre comunidades autónomas, para hacer controles sanitarios que despejen dudas.

Los sanitarios están muy asustados y la mayoría se preparan para hacer frente a la nueva realidad. Además muchos no saben lo que está pasando en los últimos días, no se fían de los datos de contagios, ni fallecidos. Quienes explican las cuentas carecen de credibilidad. Lo que cuentan oficialmente puede estar sujeto al interés, y entonces la verdad y mentira será relativa. Dice el presidente que deja la pandemia en manos de los ciudadanos, que sean responsables, ellos y ellas conocen lo que pasa y como deben actuar. Que fuerte. La mayoría interpretará esa orden a su imagen y semejanza.

Se advierte como ocurrió al principio de la pandemia que el COVID-19 ha mutado y no sabemos su comportamiento ni su peligrosidad. Se hablan de varios focos controlados en España y sale en los telediarios lo que ocurre en Brasil, México, Alemania, EEUU, China (nada sabemos de otros lugares que no dan datos). Está claro que debemos seguir adelante y buscar el equilibrio entre la economía y salud, pero después de tantas semanas, parece, todo indica, que no hemos hecho los deberes de prevención y adelantarnos al supuesto, sobre todo el Gobierno.

Dice Europa que para dejarnos el dinero que necesitamos (estamos en bancarrota, arruinados, en suspensión de pagos), tenemos que tener un presupuesto y buscar un consenso político amplío. He dejado de escribir durante quince minutos porque la risa y las lágrimas no me dejan seguir. Nadie se cree que las dos Españas, más vivas que nunca, por el odio de unos a otros y al revés, puedan ser la solución a nuestros problemas. No saben perdonar, solo quieren que manden los suyos siempre sin compartir nada, el interés general nunca lo han contemplado. Están poniendo en peligro nuestra supervivencia.

Todos ellos han demostrado que es urgente un Gobierno de Concentración Nacional, así no se puede seguir. Que el Congreso legítimo estudie y vote lo que personas preparadas informen y diseñen. Y que los sabios sin bandera ejecuten. Que lo hagan dejando de lado la siglas por una vez, ahora toca defender a todos los ciudadanos juntos. Es hora de estadistas sin contaminar. No deben llevar la batuta quienes han demostrado soberbia y prepotencia en todo lo que hacen. Y no digamos de aprovecharse en cualquier situación para engordar a los suyos. Fuera contemplaciones en Intensivos no hay bromas. Rafael Gabaldón San Miguel.

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